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jueves, 25 de octubre de 2007

La panacea más placentera



Que tener sexo con la pareja es hermoso ya lo sabíamos. Aunque, según Woody Allen, tenerlo con cinco personas es maravilloso. Otros dicen que es como una partida de mus: si no tienes una buena pareja… más te vale tener una buena mano. Sea como fuere, siempre que sea consentido, responsable y muy festivo, aporta a la vida más de lo que nos imaginamos.

Lo hacemos porque el cuerpo nos lo pide. Pero no sabemos muy bien por qué. Lo cierto es que el sexo parece ser la solución a muchos problemas. ¡Fuera las cremas antiarrugas, los antidepresivos y los deportes aburridos! Todo se puede arreglar con una buena sesión de pasión.
El típico dolor de cabeza de uso tópico para eludir el sexo puede reducirse o hasta desaparecer con un buen trajín. Por lo visto, las relaciones sexuales relajan y dilatan los vasos sanguíneos cerebrales. Así que no es mala idea la de sustituir el desabrido analgésico por algo más tentador.
En estados de ansiedad, estrés y tensión, es ideal para desfogarse y reconvertir esas malas energías en un torrente de pasión, para luego dormir como un angelito feliz. Y qué decir tiene que es menos aburrido que contar ovejitas para luchar contra el insomnio.
Es un remedio contra la depresión. Con medio centenar de besos, caricias por todo el cuerpo y tres cuartos de amor y lujuria no hay mortal que no se anime.
Además, el sexo nos hace más guapos. Los poros se limpian con el sudor y la piel se queda brillante. Es como una sesión de spinning, pero sin fastidiar las rodillas, porque en cada sesión lúbrica se queman unas 200 calorías, esas mismas que se ganan en una cena romántica. Tonifica todos los músculos del cuerpo sin tener que ir al gimnasio. Otros van más allá y aseguran que el orgasmo mejora la capacidad respiratoria y disminuye los síntomas de la mestruación, la artitris y la osteoporosis. Así no es extraño que un médico en un congreso de sexología espetara a un periodista: «si lo practica con moderación, no perjudicará su salud», refiriéndose a la abstinencia sexual.

ATRACTIVOS. Por otro lado, se dice que cuanta más actividad sexual tengamos mayor será nuestro capacidad para atraer al sexo opuesto porque estaremos cargaditos de feromonas, esas sustancias imprecisas e inodoras que lanzan mensajes en código hormonal para avisar de nuestra predisposición al sexo.
Por si fuera poco, el psicólogo Stuart Brody comprobó que tener orgasmos puede ser la mejor forma de prepararse para dar un discurso en público. Un consejo que deberían aplicarse los políticos de cara estar más sosegados en esos mítines electorales que se nos vienen encima y privarnos así de chistes malos, salidas de tono y gritos demagógicos.
Los científicos han demostrado que es una buena forma de alargar la vida y afirman que tres encuentros sexuales a la semana extiende la expectativa de vida un promedio de diez años. La causa de esta longevidad está en las endorfinas que se segregan durante la batalla cuerpo a cuerpo. Lo constató el doctor George Davey-Smith de la Universidad de Bristol que tuvo la paciencia de hacer un seguimiento a una muestra de cerca de 1.000 hombres durante diez años para comprobar la relación del sexo y la mortalidad. Otro médico con mucha paciencia es el escocés David Weeks que tras estudiar a 3.500 personas llegó a la conclusión de que el orgasmo estimula en las mujeres la producción de una hormona del crecimiento que favorece el aspecto juvenil.
Tras una buena noche unos pueden levitar y otros parecen pavos hinchados, pero si algo los delata es esa amplia sonrisa que les dura todo el santo día.

2 comentarios:

Lorenzo dijo...

Nada. Yo me he vuelto adicto al chocolate.
Hoy es viernes, víspera de sábado sabadete, y es día de saludar a los amigos.
Besos y que tengas buen finde.

Clare dijo...

Tu entonces como yo chocolate y a veces alguna galleta jajaja por que lo de sabado sabadete camisa nueva y polvete al menos conmigo na de na buen finde tambien para ti