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domingo, 18 de noviembre de 2007

Sesión 'porno' en el senado paraguayo



Internet sirve para algo más que para ver porno. Es una lección que habría que enseñar al senador paraguayo Armando Espínola, pillado in fraganti durante el transcurso de una sesión parlamentaria.
No eran páginas de coprofilia ni había sexo con ositos de peluche. Dentro de la variedad que ofrece la red, el senador optó por algo mucho más inocente: una charla picante con una joven, con promesa de perfume Midnight de Cristian Dior incluida, y una foto de un desnudo. Suficiente para la polémica.

Espínola, embelesado por lo que veía, no atendía demasiado a las votaciones sobre el proyecto de ley para crear la Orquesta Sinfónica Nacional. Pero tampoco se apercibió de que los fotógrafos sí estaban atentos a su trabajo: mientras él miraba la imagen, se disparaban las cámaras que le pillaron en plena faena.

El senador debatió con la mujer si la foto que veía era de ella: "Jaeggli no cree que seas vos. Tampoco Óscar", le dijo. (Alfredo) Jaeggli y Óscar (Denis) son otros dos senadores que se acercaron a opinar sobre tan trascendental cuestión.
El descuido de sus funciones y el uso de un ordenador del Senado, que por cierto ha sido donado por Taiwan, han provocado que Espínola tenga que dar explicaciones. La foto se la envió un amigo y la mujer es una pariente que no tiene nada que ver con este asunto. Eso dice.

Tiene propósito de enmienda, aunque parece lamentar más que le pillaran que lo que hizo: "Como hombre público tengo que sacar la lección que en cada acto uno está expuesto al escrutinio de la prensa. Voy a ser más prudente".

El precedente madrileño

Si hay alguien que puede sentir cercano a Espínola es Miguel Angel Pérez Huysmans, que siendo diputado regional del PP en la Asamblea de Madrid en 2002 vivió una situación similar. Sentado en su escaño revisaba su correo electrónico, que contenía un mensaje con fotografías de una joven que se desnudaba y masturbaba.

Tan interesante le debió parecer el asunto que, al igual que el senador paraguayo, decidió compartirlo con otros dos colegas. Pero esa prensa escrutadora de la que se queja Espínola, también le cazó a él. Desde una cabina, una periodista de la SER vio lo que estaba sucediendo y lo contó en antena. El político, que inicialmente lo negó todo, no tuvo más remedio que terminar reconociendo los hechos.

1 comentario:

Clare dijo...

Pues no se para que quieren internet en las sesiones del congreso, ah si ya se para ver su correo personal y paginas porno jajajaja